Espejito, Espejito…

Seguro has escuchado la frase, es que ella o el es un espejo de lo que tu realmente eres o llevas por dentro.

Vamos primero en vista que tanto me encanta a ver la etimología de esta mágica palabra. La palabra espejo viene del latin speculum, formada de specio (mirar) y el sufijo culum, que encontramos en palabras como espiráculo y oráculo. Entonces, espejo significa: instrumento de mirada.

Vamos a dar una mirada interna y medio energética a este concepto de “espejito, espejito” y “si lo vez en otro está en ti”.

Tú y yo somos lo mismo. Todos somos uno. Todo es lo mismo, mirado y entendido por diferentes ojos, puntos de vistas, creencias y realidades. Todos somos espejos de los demás y debemos de aprender a vernos en el reflejo de las demás personas aunque a veces no nos agrade. Es que si “eso” que ves o percibes en el otro no estuviera dentro tuyo, pues no lo vieras, ni sintieras. Todo lo que veo o percibo en los demás, es una extensión de mi mismo.
Debemos de aprender a vernos en el reflejo de otros, a entender el espejo de las relaciones como bien lo nombra Deepak Chopra a quien cito:

“A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.
Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia”.

La próxima vez que te sientas atraído hacia alguien, por ejemplo, pregúntate: Qué me atrajo? Qué veo en esa persona que está en mi?
Igualmente cuando algo de alguien no te agrade, por ejemplo, cuestiónate: qué de mi veo en él o ella? Qué dentro mío resuena con esa sombra?

Hablando de sombras esta es la parte es muy importante porque son justamente esas sombras que vemos en los demás que nos muestras información sagrada que debemos de trabajar y algunas veces sanar en nosotros mismos. Que maravilla poder aceptar esto como una herramienta, donde el “otro” de cierta forma está al servicio nuestro. Lo que debemos es tener lo ojos y el corazón bien abiertos para tener la consciencia, el discernimiento y no dejar que el ego nos traicione con la vocecita interior.

Muchos han sido los estudios psicológicos que se han realizado en este marco y que han demostrado que todo lo que vemos afuera de nosotros es un reflejo y tiene conexión con lo que llevamos dentro. Que todo eso habita hondo muy hondo de nuestro Ser y en nuestro cerebro primitivo. Ni hablar del reptiliano, porque mejor no me meto en ese tema cerebral ahora.

Como recomendación personal, cuando te encuentres un Espejito – Espejito, no le preguntes “dime, y quien es la más bonita”, sino más bien te recomiendo respirar profundo, sin juzgar y repetir las sabias palabras del Hoponopono: Lo siento, perdón, te amo, gracias (claro que en voz baja o interna) sino puede ser que te rompan el espejo en la cabeza jajaja.

Lo importante aquí es que entendamos que de manera consciente o inconsciente somos espejos con pies para muchos y tenemos muchos espejos allá afuera con los cuales podemos ver nuestras sombras, temas inconclusos y hacernos cargos para cambiar la creencia y sanarnos.

Vivan los espejos que nos muestren nuestra sanación!!!! Vivan!!!!

Sonima.

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